
Infografía de cómo se produce un eclipse solar
Los cuerpos celestes están en continuo movimiento, ya nos lo contaron en el colegio. También nos contaron qué son los eclipses, y puede que incluso hiciéramos aquel juego de la pelota de tenis, la linterna y la pared. Para los que no lo hicieran, para los despistados y para los que quieran saber un poco más, dedicamos un artículo a este fenómeno astronómico.
Un eclipse se produce cuando las sombras que proyecta un cuerpo celeste hacen que otro oscurezca. Los habitantes de la Tierra, y con la intervención de los astros que nos rodean, podemos observar dos tipos. En primer lugar, los eclipses de Sol, en los que nuestra estrella oscurece como consecuencia de la sombra que proyecta la Luna. Dicho de otro modo: la Luna se levanta un día con ansias de protagonismo y decide interponerse entre nosotros y el Sol, tapándole de pleno e impidiendo que nos llegue su luz. Algo parecido sucede con los eclipses lunares: el satélite oscurece por culpa de la sombra que nuestro propio planeta proyecta al situarse frente al Sol. Es decir, que los egocéntricos en este caso somos nosotros, que queremos quedarnos toda la luz del Sol y no dejar nada a la Luna. Y qué mejor para ello que ponernos por el medio. Estos fenómenos son más fáciles de entender con representaciones gráficas como las que acompañan este artículo.
Ambos eclipses pueden ser totales i parciales, pero en el caso del solar existe una tercera modalidad casi desconocida. Se trata del eclipse anular, que se produce cuando el cono de sombra de la Luna no llega hasta la Tierra porque se encuentra demasiado lejos del planeta. Es decir, que la Luna se pone delante del Sol pero en la intimidad, y nosotros no nos enteramos. Por otra parte, el cono de la sombra se divide en dos zonas: umbra o sombra total, y penumbra o zona parcial. Para los que se encuentran en la zona de umbra, el eclipse será total; y para los que se encuentran en la de penumbra, el eclipse será parcial.

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Comandante de la famosa misión americana “Apolo 11″, fue el primer hombre en pisar suelo lunar, a las 4,56 del 21 de julio de 1969, pronunciando la histórica frase: “es un pequeño paso para un hombre, pero un gigantesco salto para la humanidad“.


