Astrofísica para principiantes
Historia y leyendas del cometa Halley
La gravedad y la rotación hicieron posible la diversidad de estructuras, hasta el punto de que nuestro actual macrocosmos se encuentra pleno de cúmulos de galaxias, saturado por miles de millones de ellas. La vastedad del universo, por tanto, sólo se puede intuir o imaginar, pero nunca abarcar; incluso cada vez se produce un incremento -por así decirlo- del espacio, pues, y esto tanto desde el punto de vista intensivo -microcosmos- como desde una óptica extensiva -macrocosmos-, las teorías actuales acerca del universo y su expansión así lo corroboran.
La transformación y dinamicidad, desplegadas por las galaxias conllevan en sí mismas una expansión y un cambio; por las leyes físicas de la termodinámica -parte de la Física que se ocupa de todo lo relacionado con el calor (”termos”, en griego, igual a “calor”)- y, en especial, por la conocida ley de entropía (para simplificar se puede decir que afirma cómo las cosas tienden al desorden y al frío), sabemos del continuo ensanchamiento del universo, de su proceso, acaso irrefragable, hacia el desorden y el frío; precisamente la estrella que proporciona luz a nuestra galaxia, es decir, el Sol, disminuirá con el correr del tiempo, tal vez dentro de cinco mil millones de años, su volumen, su temperatura descenderá sensiblemente, al tiempo que perderá luminosidad e incrementará su densidad; el Sol se derrumbará sobre sí mismo, trastocándose en una estrella de neutrones con una gran masa o en una estrella de insignificante volumen, en una “enana blanca”.

Órbita del cometa Halley
Por otro lado, merced a la ebullición constante que en el cosmos realizan los “quasars” parece quedar neutralizado el deterioro y la finitud del universo ya que aquéllos despliegan cantidades ingentes de energía por medio de explosiones de nuevas galaxias. Estos “quasars” representarían el lado expansivo, ancho y ajeno, por así decirlo, del universo; mientras que en el extremo opuesto se hallarían las componentes más simples, hasta el momento, del mundo material y físico, a saber, los “leptones” y los “quuarks”; aquéllos informan el macrocosmos, éstos conforman el microcosmos, pero ambos configuran el universo-mundo y, tal vez, sus latidos, pues, y en esto coinciden los astrónomos de las distintas escuelas (tanto de la “instrumentalista”, basada en las teorías platónicas acerca de la prioridad de la matemática en astronomía, como de la “realista” que prefiere los argumentos aristotélicos a la hora de acuñar una descripción no formalista del cosmos), las galaxias se mueven y se separan cada vez más, en una sucesión vertiginosa, casi semejante a la velocidad de la luz, de tal modo que se establece una proporcionalidad entre sus distancias y sus velocidades. Los “quasars”, por ejemplo, se hallan tan distanciados de nuestra Vía Láctea que se aparecen con el aspecto que correspondería a una galaxia joven formada hace muchos millones de años.
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