Los dust devils aparecen durante las horas más cálidas del día. El calor del suelo se transmite a la capa de aire situada sobre él, que realiza un movimiento ascendente e inmediatamente es sustituido por el aire más frío. Así, la columna de aire comienza a arremolinarse, formando un vórtice, un proceso que se amplia. Por último, este vórtice logra suficiente fuerza para levantar el polvo que cubre el suelo y el remolino se vuelve visible.
Este fenómeno se produce también en la Tierra, prácticamente bajo todas las latitudes y en las mismas condiciones. Pero la baja presión atmosférica marciana (6 hectopascales por término medio contra 1.013 sobre nuestro planeta) aumenta considerablemente las dimensiones. Mientras que las versiones rurales miden muy raramente algunas decenas de metros de altura, sobre Marte, alcanzan fácilmente los dos kilómetros aunque hay constancia de hasta nueve kilómetros de altura.
Además, mientras que nuestros remolinos sólo duran algunos minutos, los dust devils marcianos viven a menudo algunas horas recorriendo distancias considerables, levantando incansablemente el polvo del suelo. Se sospecha que son en buena parte responsables del color marrón amarillento de la atmósfera marciana.
La sonda Mariner 9 (1971) y los trenes de aterrizaje Viking (1976) fueron los primeros en observar dust devils sobre Marte. ¡Más tarde, el pequeño robot Pathfinder transmitió imágenes detalladas, incluso uno de estos remolinos gigantes le pasó por encima desconectando los sensores de su estación meteorológica!

En esta imagen tomada de Marte se muestra la elipse de aterrizaje de Phoenix, de 100 kilómetros de longitud. En el centro de ésta se señala el sitio de dos dust devils fotografiados en la imagen siguiente. Copyright NASA.

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