Un acuerdo quinquenal estipulado en 1972 entre las dos grandes potencias, preveía el estudio de un “sistema compatible de cita y amarre de las estaciones y de las naves habitadas de la Unión Soviética y de los Estados Unidos, con el fin de aumentar la seguridad de los vuelos humanos en el espacio y de tener la ocasión, en el futuro, de efectuar experiencias científicas conjuntas“.
Los problemas de compatibilidad técnica a resolver fueron bastantes: en primer lugar los dispositivos de Amarre del “Apolo” y de la “Soyuz”, si bien funcionaban en base a los mismos principios, tenían dimensiones y mecanismos completamente diferentes. Para superar este obstáculo sin tener que modificar el proyecto original del “Apolo”, los americanos construyeron el denominado “módulo de amarre”: por un lado se introducía en uno de los extremos del “Apolo” y por el otro lo hacía en la “Soyuz”.

Logos Apollo y Soyuz
Surgieron otros problemas sobre las condiciones de la tripulación durante el tránsito de una nave a otra: en efecto, al ser diferentes las presiones atmosféricas creadas por los ingenieros americanos y soviéticos en las cabinas de las respectivas astronaves, el paso directo de los miembros de la tripulación habría provocado en ellos una grave descompensación orgánica. Por tanto, se decidió crear una cámara de compensación en el módulo de amarre. Ulteriores problemas de orden técnico estaban relacionados con las comunicaciones entre las dos astronaves en vuelo, la coordinación entre los dos motores y, además, problemas meteorológicos y de organización, como la estandarización de la terminología y la superación de la barrera idiomática.

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