En anteriores entregas de estos apuntes sobre contabilidad, exponíamos cómo se calculan los costes en la empresa (ver ‘Formas de calcular los costes en la empresa’ y ‘El direct costing’) y señalábamos que conocerlos es fundamental para marcar los precios de venta de los productos. No obstante, existen, además, otros factores que debemos tener en cuenta para fijar estos importes.
En primer lugar, es imprescindible conocer nuestro mercado. Debemos saber a qué precios vende la competencia. Si ésta vende sus productos a un importe y nosotros los marcamos al doble de éste, por muy buenos que sean, no conseguiremos vender muchos.

Una antigua caja registradora
También es importante que tengamos un plan de marketing, es decir, una planificación a futuro. Ello nos permitirá organizarnos y nos dará la posibilidad de ofrecer, por ejemplo, descuentos iniciales para captar clientes, aunque nos suponga perder algo de dinero. Si la planificación es correcta, lo recuperaremos con posterioridad, una vez que nuestra cartera de clientes se haya ampliado.
Una vez sentadas estas dos ideas, también fundamentales para fijar los precios de venta, y volviendo a los artículos anteriores, en ellos veíamos la forma de calcular los costes que tenía un producto para nosotros. Pero éstos son parciales, pues en ellos sólo incluíamos los costes directos. Por tanto, ahora debemos añadir los indirectos, así como el beneficio que deseamos obtener. Todo ello nos dará el precio correcto de venta. Y, para hacerlo, debemos lograr saber el coste de cada unidad de producto que vamos a vender.
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