
Diariamente generamos una cantidad ingente de residuos. La media en España está en más de 1 kilogramos de basura al día por cada habitante. Ante la necesidad de disminuir o minimizar la contaminación que produce tal cantidad de desechos, la mejor opción es la de evitar adquirir objetos o alimentos que incrementen estos residuos. Por ejemplo, en vez de comprar un kilo de tomates que viene en su bandeja de plástico y envuelto en cinco capas, es menos lesivo para nuestro medio elegir los tomates al peso y compartir las bolsas con otras verduras para no generar más cantidad de embalajes.
Pero una vez que lo tenemos en casa, y a pesar de intentar por todos los medios evitar comprar productos “requeteempaquetados”, en muchas ocasiones nos encontramos con una gran cantidad de residuos. Afortunadamente hay cada vez más información y más gente que separa para reciclar, pero también hay muchos que no lo hacen por desconocimiento, o que lo hacen mal. Un ejemplo de ello es la de aquella persona que considera erróneamente los bricks de leche o zumos como cartón, impidiendo el reciclaje de este tipo de envases e interfiriendo en el reciclado del papel y cartón. Para todos ellos y para quien quiera recordar, aquí va una pequeña guía para separar más y mejor.
Para empezar os aconsejamos utilizar varios cubos de basura de diferentes colores (sobre todo al principio) o bolsas especiales (de venta en supermercados) que además de llevar los colores característicos de cada contenedor, están rotulados con el nombre de los objetos que se van a separar. En el mercado existen cubos que tienen varios compartimentos y que son muy útiles porque además de separar, ahorran espacio.
Vamos a recordar también los colores y sus correspondientes tipos de residuos:
-Amarillo: todo tipo de envases de plástico (de alimentos, cosméticos, productos de limpieza, etc.), latas, metales y bricks. No se deben depositar en este contenedor juguetes, utensilios o electrodomésticos aunque sean de plástico, si no está impreso explícitamente en su superficie. Os damos un consejo, en vez de depositar los envases unos por uno en este contenedor, si lo hacéis en una bolsa abierta, el mismo movimiento del contenedor cuando lo vacían y lo transportan, hará que salgan los envases, de esta manera reducís el tiempo de “tirar la basura”.
-Verde: el primer contenedor que apareció en nuestras aceras fue éste, el de vidrio. Mucha gente confunde vidrio con cristal. En este contenedor depositaremos botellas, botes, envases de vidrio, tarros de “potitos”, de mermelada, etc. La inmensa mayoría de los botes de vidrio que contienen alimentos son reciclables, y pueden realizarse más de veinte ciclos con cada envase (uso-reciclado-elaborado). Sin embargo los vasos, copas, fuentes de cristal que usamos para el horno o bombillas no son un tipo de vidrio reciclable, así que no deben mezclarse con los materiales de este contenedor. Las botellas y frascos deben estar exentos de tapa o tapón antes de separarlos para reciclar. Mucho cuidado al depositar los envases de vidrio en el contenedor, al romperse pueden saltar esquirlas.
-Azul: el contenedor de este color admite todo tipo de papel y cartón que no haya sido plastificado. Es necesario separar las partes plásticas de algunos sobres si se quiere reciclar el papel. Es muy importante no introducir elementos que no sean de papel o cartón en este contenedor, como bolsas de plástico o tapones de corcho. Tampoco la madera puede ser reciclada, así que no la metáis en este apartado.
-Orgánico: el contenedor de residuos orgánicos, o también llamado fracción restos, es aquel que ha estado presente siempre en la calle. Antes metíamos las bolsas llenas de basura (en general) y ahora tan sólo depositamos las bolsas con la fracción de residuos que no son reciclables. Debemos tratar de minimizar esta fracción, para ello hay que estar pendientes de lo que sí y lo que no se puede reciclar.
-Ropa desechada: este tipo de residuo no tiene un reciclado actualmente, se puede enviar a organizaciones que la repartan entre personas necesitadas o se puede convertir en trapos para el propio hogar. Los jerséis de lana son estupendos para sacar brillo a las superficies, y las camisas viejas sirven para limpiar cristales porque no sueltan pelusilla.
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