Hubo un tiempo en que la Tierra estuvo poblada por criaturas terribles. Sólo imaginarse las dimensiones, la capacidad depredadora y el comportamiento de algunas de ellas, produce escalofríos. Eran reptiles, anfibios y aves de características fisiológicas similares a los actuales pero su tamaño era muchísimo mayor. Nada que ver con la visión amable que nos han brindado algunas películas.
Curiosamente, a pesar del tiempo transcurrido desde su desaparición, éstas los han devuelto a la actualidad, hasta el punto de que la afición a su estudio ha crecido enormemente en los últimos años. Personas que nunca habían mostrado interés por estas criaturas colosales ahora se han convertido en verdaderos expertos e incluso los niños juegan con muñecos inspirados en ellas.
En este sentido, una de las especies más populares de estos gigantes es el Tiranosaurio, conocido científicamente como ‘Tiranosaurus rex’, una criatura que vivió durante el periodo Cretácico, hace aproximadamente sesenta y ocho millones de años.
Medía unos trece metros de largo y pesaba entre seis y ocho toneladas, dimensiones que se convierten en colosales si pensamos que eran bípedos y relativamente erguidos, con unos miembros inferiores fortísimos y acabados en dos dedos con enormes garras y unos miembros superiores más cortos y prácticamente inútiles.
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En primer lugar, debemos definir qué es un acento prosódico. Éste es la mayor fuerza de pronunciación que se carga en una sílaba de la palabra. En ocasiones –más adelante veremos cuáles- se representa con una tilde (´). Y a la sílaba acentuada se la llama tónica. 

Es cierto que hace unos veinte años atrás, más o menos, con tener un título terciario o universitario ya bastaba; y ni hablar si encima tenías 


