Primero saca el pie derecho y luego el izquierdo, vuelta atrás y empieza de nuevo. Así no, al revés. Esa es la frase que escucho cada vez que pretendo ponerme a bailar en una discoteca o pista de baile cualquiera. No encuentro actividad más desafiante que completar una pieza para bailar sin errores y supongo que muchos hombres, por no decir la mayoría se encuentran en mi caso o muy cercano a él. A veces uno siente envidia de ver como resulta ser un acto tan natural para las mujeres el ponerse a bailar por largos minutos y hacerlo con tanta gracia. Este talento lo tienen pocos hombres y por lo general lo hacen de manera profesional, semiprofesional o cuando menos amateur puesto que no es de uso corriente ver estos frikis diseminados por las discotecas. El caso de las mujeres es distinto y de cada 20 mujeres en una discoteca, probablemente sólo una de ellas desentone al bailar.
Pero ¿A que se deben estas diferencias tan marcadas entre hombres y mujeres? ¿Qué hace que casi ninguna mujer baile mal? Puede ser que haya un gran porcentaje de actitud de por medio también puesto que la imagen común en una discoteca es ver grupos de chicas bailando entre ellas, mientras que los hombres tomamos posiciones expectantes y más bien defensivas junto a la barra. Si por ahí nos animamos a bailar es más que nada para conocer a una chica y no porque disfrutemos del baile en sí.

Imagen tomada de Flickr por morganchin
El caso es que en muchas especies de pájaros por ejemplo, el macho es el que se contonea y danza alrededor de la hembra en el ritual del cortejo previo apareamiento y vaya que está capacitado para hacerlo muy bien. En el caso del ser humano la cosa parece marchar al revés y es la mujer la que seduce al hombre con sus movimientos siempre estéticos y acompasados.

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Un nuevo estudio que ha rastreado la historia evolutiva de los animales indica que el primero de ellos que habitó la Tierra (una misteriosa criatura cuyas características sólo pueden ser inferidas de fósiles y estudios sobre animales vivos) fue, probablemente, significativamente más complejo de lo que se pensaba. La investigación, llevada a cabo por la 

Llevar esto a la práctica no es nada fácil. El demógrafo, sin ser un erudito, debe tener un elevado nivel académico, acaparando un amplio campo de conocimientos (económicos, sociológicos, antropológicos, climatológicos, etc.) todos los cuales ayuden a desentrañar el por qué de las distintas manifestaciones sociales y sus consecuencias a nivel histórico. Un investigador capaz, pretenderá un exhaustivo relevamiento de datos pertinentes. Pero tendrá una dificultad extra: No es posible recavar información de cada ser presente o pasado, cualquiera sea el lugar o tiempo a considerar. Los registros disponibles son más escasos, cuanto más nos sumergimos en el pasado. Tampoco son generales. Aquellos seres que no descollaban en un entorno social por su linaje, posesiones, o labores, no fueron estimados directamente. Si entendemos que la mayoría de los hombres están incluidos en este grupo, comprendemos la serie de problemas que acarrean para el demógrafo histórico.
El término cronología, deriva de Cronos, jefe de sus hermanos titanes, hijo del cielo (Urano) y la tierra (Gea), regidor del mundo en su edad de oro según la mitología griega.

