Si hablamos de la isla de San Borondón, pocos serán los que sepan a cuál nos referimos, salvo quiénes habiten en las Canarias. E incluso entre éstos hallaremos escasas personas que tengan algo más que lejanas referencias de ella. Es normal. Se debe a que nadie la ha visto.

Mapa del noroeste de África, de Delisle, donde aparece San Borondón
En efecto, existe una leyenda popular en aquél archipiélago que habla sobre una isla que aparece y desaparece a la que se denomina San Borondón, por relacionarla con el legendario viaje de San Brandán de Confert. Curiosamente, fue descrita con precisión por el ingeniero Leonardo Torriani en el siglo XVI, no sólo en cuanto a su ubicación, sino incluso en lo referente a sus medidas. Según él, se halla a unos quinientos cincuenta kilómetros al noroeste de la isla del Hierro y a doscientos veinte suroeste de la de La Palma. Sus dimensiones son nada menos que de cuatrocientos ochenta kilómetros de largo por ciento cincuenta y cinco de ancho -¡cómo para no encontrarla!-.
Hasta se atreve Torriani a describirla: por sus extremos se elevan dos montañas y entre ellas se forma una fuerte concavidad, y va aún más lejos, al señalar que la elevación más pronunciada es la situada al norte.
Pero no fue sólo este ingeniero el que se aventuró a creer en su existencia. Hay numerosos mapas a lo largo del tiempo en los que aparece: el Mapamundi de Vitro, realizado en el siglo XIII, el Mapa genovés de Beccari, de 1435, el Mapa del noroeste de África, de Guillermo Delisle o la Carta geográfica de Gautier son sólo algunos ejemplos. Y un sin fin de testigos afirman haberla visto.
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La Tierra es uno de los innumerables objetos -planetas, estrellas, satélites y un largo etcétera- que existen en el Universo. El nacimiento de nuestro planeta está íntimamente ligado con el origen del Sistema Solar. De la misma nube gaseosa que formó el Sol, y por la influencia gravitacional del astro, la materia residual comienza a realizar un movimiento giratorio en torno a él. De la condensación de estos residuos materiales se originan los núcleos originarios de los planetas que hoy conforman el Sistema Solar.


