Es un hecho evidente que Internet ha revolucionado los medios de comunicación. Es una herramienta muy útil para todo tipo de actividades. Nos ayuda en nuestro trabajo, para informarnos, para leer un buen libro, o para organizar un viaje, entre otras muchas opciones. Igualmente, constituye una extraordinaria ayuda educativa. Pero también alberga algunos riesgos y bastante importantes, especialmente para los menores, más fáciles de engañar.
Sin proponérnoslo, podemos encontrar en la Red páginas pornográficas, otras que incitan a la violencia, muchas que tratan de timarnos e incluso –y éstas quizá sean las más peligrosas- un sin fin de ellas de contactos, donde no es difícil tropezarse con un pedófilo que finge ser un muchacho en busca de amistades.

Por todo ello, es muy importante controlar el uso que nuestros hijos hacen de Internet. Para ello, brindaremos algunos consejos que pueden sernos de utilidad. Como norma general, es esencial hablar con nuestro hijo de forma abierta y positiva. No se trata de imponer –aunque, si es necesario, debe hacerse-, sino de explicarle que la Red es un medio abierto a todo el mundo y, por ello, facilitar informaciones a través de ella conlleva muchos riesgos.
También es conveniente que se convenza de que las personas con las que chatea no siempre son quién dicen ser, ya que es muy fácil esconderse tras un ‘nick’. En este sentido, una regla de oro es que se mantenga en el anonimato, pues nunca se sabe quién puede estar al otro lado.

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