El reciente estreno de la película ‘Avatar’ y el gran éxito obtenido por ella han vuelto a poner en primera línea de actualidad el cine tridimensional, cuyas imágenes tratan de imitar la percepción que tiene nuestro cerebro de lo que vemos en la realidad, pero en las pantallas de proyección.

Cartel anunciador de un cine en 3 D
El cine en 3 D no es ninguna novedad. Ya hace años se realizaron intentos un tanto rudimentarios de conseguirlo. Lo que ocurre es que los constantes avances de la técnica permiten, hoy, reproducir la imagen tridimensional con una fidelidad hasta hace muy poco impensable.
Todas las películas que se han hecho hasta hoy en tres dimensiones utilizan diferentes técnicas, pero todas ellas tienen como principio rector la visión estereoscópica, que es la que poseen nuestros ojos. Por tanto, no se trata de ningún invento, sino, una vez más, de reproducir la Naturaleza.
Nuestros ojos captan imágenes planas –en dos dimensiones-. La separación existente entre ellos hace que la distancia hasta el objeto captado sea diferente en cada ojo y, por ello, la imagen que toma cada uno es levemente distinta de la otra. Es lo que se denomina visión binocular. Las imágenes así captadas pasan al cerebro y es éste el que se encarga de construir la tridimensionalidad a que estamos habituados.
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