Nos encontramos en unas fechas muy peligrosas para la conservación de nuestra línea. Las Navidades suponen copiosas comidas, beber más de la cuenta y, por si todo ello fuera poco, los deliciosos turrones y otros dulces típicos hacen estragos en nuestro cuerpo y todos los cuidados que hemos tenido a lo largo del año se van al traste.
Por todo ello, podemos dar por descontado que, en estos días, no vamos a adelgazar. Pero sí podemos hacer algo para, al menos, no ganar ese excesivo peso que luego tanto cuesta eliminar. Para ello, brindaremos algunos sencillos consejos que –acompañados de un poco de fuerza de voluntad- nos permitirán disfrutar de las fiestas sin engordar demasiado.

Nuestra enemiga la báscula
En primer lugar, es conveniente continuar con nuestros buenos hábitos: hacer, al menos, treinta minutos diarios de ejercicio físico, beber agua en abundancia y, los días que no tengamos comidas, respetar nuestra dieta.
Una vez llegada la fecha de celebración, es imprescindible evitar saltarse la comida anterior para compensar la comilona que nos espera, ya que así sólo conseguiremos comer más después. Y también podemos hacer alguna otra cosa para cuidarnos. Por ejemplo, antes de salir de casa hacia la comida o cena, es recomendable tomar alguna pieza de fruta para provocar una cierta sensación de saciedad. Del mismo modo, ante los aperitivos, debemos tener cuidado y no excedernos.
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