Desde la búsqueda del primer empleo hasta el final de nuestra vida laboral, el currículum se convierte en algo que forma parte de nuestras vidas y que nos vemos obligados a actualizar periódicamente. Aunque lo deseable es tener la necesidad de presentarlo el mínimo de veces posibles (eso querrá decir que encontramos trabajo con facilidad o tenemos un empleo fijo), no hay que desesperar ante lo contrario. Ante la duda de cómo elaborarlo, ya os hablamos hace un tiempo en este blog de los apartados y datos que debe tener un currículum, por eso hoy optamos por daros consejos extra para que vuestro currículum os convierta en buenos candidatos.
El primero es para todos aquellos que buscan su primer empleo. Por muy claros que se tengan los pasos a seguir, existe un factor que desespera: “¿qué experiencia laboral voy a acreditar, si no tengo?”. En primer lugar, es normal no tener experiencia laboral cuando se tiene entre 16 y 20 años. Nadie esperará lo contrario porque, de hecho, lo extraño es tenerla. Así que haced vuestro currículum con total normalidad, cambiando el apartado de “experiencia laboral” por algun otro eufemismo que os permita referiros a un ámbito más amplio, como por ejemplo “actividades profesionales”. En este apartado tenéis que incluirlo todo, aunque os parezca que no tiene la menor importancia: trabajos por horas durante los estudios, actividades extraescolares, proyectos, seminarios… Lo que sea. También podéis ampliar el apartado de “otros títulos” o “otros estudios” con lo referente a academias de idiomas, cursillos, etc. Seguro que cuando empecéis a rellenar vuestro currículum os sorprenderéis de la de cosas que habéis hecho.


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