Desde hace unos años, los casos de rabia humana se multiplican en varias provincias chinas de manera inquietante e inexplicable.
Durante 2006, el programa de vigilancia establecido por el Ministerio de Salud contabilizó cerca de 3.300 casos de rabia humana. La cifra parece extremadamente elevada cuando se sabe que solamente se habían contabilizado ciento cincuenta y nueve casos entre 1990 y 1996.
¿La incidencia era subestimada en la década 1990? Seguramente. “El fenómeno estaba bajo control en los años noventa”, explica para su parte Jia-Hai Lu, un especialista en epidemiología de la Universidad Sun Yat-Sen de Guangzhou y por otra parte bien conocida por sus trabajos sobre la prevención de gripe aviaria. “Pero a partir del año 2000, el número de víctimas estalló repentinamente”.

Paciente enfermo del Public Health Image Library rabia por Wikimedia Commons
La mayoría de los casos se contabilizan “en el suroeste del país, en sectores a población densa” añade. Se refieren principalmente niños y a adolescentes, víctimas generalmente de una mordedura de perro.
Pero lo más inquietante reside en el tratamiento de los pacientes. Según el especialista, “en la provincia más afectada del Guandong, un 62% de las víctimas ni siquiera trataron la herida. Y más de 9 de cada 10 (92,5%) no tuvieron acceso a una vacuna antirrábica”.
“Las cifras alcanzan niveles tan importantes que es conveniente mejorar el sistema de vigilancia contra la rabia”, alerta el científico. “Un importante trabajo de información debe también llegar a la población”.


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