Ciencia, Formación, Historia
Evolución de la Tierra primitiva

Breve historia de la tierra. Parte 4. Los últimos 250 millones de años

Los mejores ejemplos evolucionistas y los modelos más claros de génesis de rocas y estructuras y de desplazamientos continentales han surgido de las eras Secundaria
Por Alvaro Peredo, en 11 de Agosto de 2008

A la vista de ciertos datos y estadísticas, se diría que la Tierra ha entrado recientemente en una etapa de actividad frenética, ya que en sólo 250 millones de años (o sea, el 5% de su historia) ha conseguido cubrir con nuevas rocas más del 80 % de su superficie. Sin embargo, sabemos que esto no es del todo cierto; al contrario, la Tierra emite ahora menos energía que en el pasado, lo que significa que produce menos rocas nuevas. Aun así, es capaz de cubrir o reciclar a gran velocidad su superficie.

Los mejores ejemplos evolucionistas y los modelos más claros de génesis de rocas y estructuras y de desplazamientos continentales han surgido de las eras Secundaria (tiempos mesozoicos, de 250 a 65 millones de años) y Terciaria (tiempos cenozoicos, hasta el presente).
En cuanto al largo plazo, los temas son evidentemente menos urgentes: pero la simple posibilidad de plantear previsiones sobre el estado del planeta dentro de algunos cientos de millones de años es un indice de que los geólogos han alcanzado un nivel de comprensión aceptable sobre la dinámica terrestre.

La fragmentación de Pangea 2.
Los polos magnéticos de todos los continentes, que se hablan unido en una sola curva de deriva polar aparente durante el Paleozoico Superior, se dispersan a principios del Mesozoico. Esa es la evidencia física más concluyente de la existencia de Pangea 2, y también de su dispersión. Sin embargo, y contra lo que parecen indicar otras pruebas recogidas, la destrucción del supercontinente no fue simultánea

De todas las uniones que se produjeron en el Paleozoico, sólo sobrevive la que soldó Europa a Asia. Estos continentes dispersos llevan en sus bordes las cicatrices de la ruptura: grandes mallas de diques que se inyectaron en las zonas débiles hasta terminar convirtiéndolas en corteza oceánica.


No deja de ser curioso que los supercontinentes sean estructuras tan poco estables y al mismo tiempo tan difíciles de destruir. 150 millones de años después de la emisión de los diques anteriores, y a poco más de mil kilómetros de distancia, otra gran efusión basáltica marca la última de las separaciones de los continentes del Norte, la que creó el actual Atlántico Norte separando Groenlandia de Eurasia.

El ciclo alpino
En los últimos 200 millones de años, los fragmentos dispersos de Pangea 2 han abierto y cerrado océanos al colisionar repetidamente unos con otros. Durante todo este periodo, en los bordes exteriores de los continentes a la deriva se han formado y reabsorbido arcos insulares, y han chocado litosferoclastos oceánicos de origen diverso. A todo este conjunto de procesos, que han creado la mayoría de los océanos y las montañas que hoy conocemos, se denomina ciclo alpino, por el nombre de su cadena mejor estudiada. Alpidico es una generalización del término anterior sin significado geográfico concreto. A diferencia de los complicados juegos de bloques continentales que se produjeron en el Paleozoico, las orogenias alpídicas se reducen a sólo dos ámbitos geográficos: la cadena Alpes-Himalaya y los orógenos circumpacificos, de los que estudiaremos la Cordillera norteamericana y los Andes.

Durante el Jurásico (ciento ochenta-ciento treinta millones de años) se produce escisión de Pangea 1 en los supercontinentes Laurasia y Gondwana que evolucionarán, a partir de este momento, independientemente. Se abre entre ambos bloques el mar de Tethys (actual Mediterráneo) por expansión de su suelo oceánico, mientras se inicia la formación de los orógenos Andes-Rocosas y Alpino (en sentido amplio). Se instala una época transgresiva que deja a Europa Central convertida en un sistema de islas y se uniformiza el clima, tendiendo a hacerse tropical con el desarrollo y amplia dispersión de los arrecifes coralinos.

En el medio continental, restringido por su poca superficie, se produce la aparición de las primeras aves, así como la expansión de los grandes reptiles junto con las angiospermas, mientras que en el medio marino proliferan y van a dominar los ammonítidos.

Durante el Cretacico (ciento veinticinco-setenta y cinco millones de años) se aceleran los movimientos y fracturas iniciados durante el juráisico, llegándose a triplicar la velocidad de expansión oceánica y se fragmenta totalmente Laurasia (Eurasia y Norteamérica), y Gondwana (Sudamérica-Antártida-Australia-Africa-India-Arabia), produciéndose grandes cantidades de rocas ígneas en todo el frente de desplazamiento americano (Andes y Rocosas) al tiempo que se originan ingentes cantidades de depositos químicos (calizas) en mares someros o de plataforma produciéndose la transgresión cenomannse (cien millones de años), que ronda más del 40 por 100 de la superficie de los continentes, lo que la hace la mayor de la historia geológica. Es en este intervalo de tiempo, cuando desciende la temperatura general en los océanos y desaparecen los ammonites, mientras se inicia el apogeo de los foramíferos y, en los continentes, se expanden notablemente los mamíferos y las angiospermas, desapareciendo los grandes reptiles.

El Mesozoico o era Secundaria.
Esta etapa comprende a su vez tres períodos: Triásico, Jurásico y Cretácico, con una duración de ciento sesenta millones de años. En un sentido general, podemos afirmar que al terminar el Paleozoico desaparece gran parte de los grupos de invertebrados, vertebrados y vegetales que poblaron continentes y mares, siendo sustituidos evolutivamente por grupos nuevos. Se desarrollan enormemente los reptiles (tanto acuáticos como terrestres), hecho de la mayor importancia por ser los antecesores de dos grupos que derivan de ellos: los mamíferos, que aparecen en el Triásico medio-superior y alcanzan su máxima diversificación al final del Cretácico, y las aves, que aparecen durante el Jurásico. En el Reino Vegetal, por otra parte, desaparecen también durante el Jurásico, las pteridospermas, que tan importantes fueron durante el Paleozoico y Mesozoico inferior, siendo sustituidas por las cicadofitas y posteriormente por las coníferas, así como, ya durante el Cretácico, las angiospermas, que evolucionan y se extienden con gran rapidez.

Sin embargo, no serán los grandes reptiles, ni las aves, ni los vertebrados ni las plantas, los grupos que van a emplearse como fósiles guía o fósiles indicadores de edad relativa; no es ni fácil ni frecuente encontrar sus restos, principalmente por ser de vida continental por lo que no han fosilizado ni se han conservado sus restos tan bien como los de los seres que poblaron, simultáneamente, los mares.

El Cenozoico o era Terciaria. El desarrollo de los mamíferos
El tránsito del Mesozoico al Cenozoico es muy marcado en el registro fósil por los grandes cambios que se producen en la flora y fauna, coincidiendo al igual que el tránsito Paleozoico-Mesozoico, con las modificaciones producidas por la orogenia Alpina. Abarca el Terciario unos setenta millones de años y está subdividido en cuatro períodos: Eoceno, Oligoceno, Plioceno y Plioceno. Desaparecen en el Terciario muchos grupos de reptiles (dinosaurios, ictiosaurios,. etc.) que van a ser sustituidos por el grupo que caracteriza a esta era, los mamíferos placentados, conociéndose ya desde el Eoceno casi todos los órdenes actuales. Entre los grupos fósiles principales, por el número de ejemplares que se localizan, citaremos a los ungulados (perisodáctilos y artiodáctilos), los proboscídios, los carnívoros, los insectívoros y los roedores.
Principales acontecimientos de ete periodo

40 millones de años Primeras corrientes de fondo cerca de la Antártida
35 Primeros glaciates permanentes en la Antártida Oriental
28 Los glaciares antárticos comienzan a emitir icebergs
24 Separación definitiva de Surámerica y la Antártida: se establece la corriente circumantártica.
20 – 14 Calentamiento relativo en las latitudes bajas y medias
13 Formación del casquete glaciar de la Antártida Oriental. Primeros glaciares permanentes en Alaska . Primeras corrientes de fondo en el Atlántico Norte.
10 Desarrollo del casquete glaciar de la Antártida Occidental.
4,5 Enfriamiento generalizado. Crisis salina del Mesiniense
5-3,5 Ultimo calentamiento relativo de importancia
3,4 – 2,4 Desarrollo de los casquetes glaciares en el Hemisferio Norte y de montaña en los Andes

FUENTES GRAFICAS: WikiCommons

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soy hermosa

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