Sería imposible sobrevivir un día sin sentir un poco de stress. En efecto, esta palabra debería ser más común de lo que supone. La palabra stress se ha convertido en sinónimo de algo negativo que provoca malestar o incluso muerte prematura. Los anuncios de la televisión venden métodos incontables diseñados para disminuir el stress, pero la única forma real de escapar de él, es dejando de existir. El problema es que no entendemos el stress ni cómo manejarlo y por lo tanto no vemos sus beneficios. Hans Selye fue alguna vez el investigador más acucioso sobre el tema del stress y lo definió como la respuesta no específica del cuerpo a cualquier demanda a la que se le somete, sea placentera o no. La respuesta del cuerpo al stress, sea placentero o no, es la misma. El factor importante es cuánta demanda impone sobre un sujeto para que se reajuste. El stress puede provenir de dos fuerzas distintas: una actividad física o una actividad mental y/o emocional. Selye le llamó al tipo de stress dañino, distress. Este tipo de stress provoca que una persona tenga reajustarse o adaptarse constantemente a los agentes que lo provocan.

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El tipo bueno de stress es necesario para el bienestar. Pero ya sea que se le defina como bueno o malo, todo el stress tiene que controlarse antes de que se vuelva dañino. Si el stress se vive sin chequearse su estado, cambiará de distress a fatiga, agotamiento o incluso deterioro mental. Selye pensaba que el cuerpo puede soportar cantidades muy grandes de stress si éste es acompañado por períodos frecuentes de relajación. Cuando el stress es constante, hay más probabilidades de que ocurra una enfermedad.
Hay básicamente dos formas de vivir el stress. Una es quitar los agentes que lo provocan, lo que puede ser muy complicado y la otra es aumentar la resistencia al stress mejorando la dieta y la actividad física. Por otra parte, podemos decir que hay tres tipos de personas en relación al stress. El tipo que no pude vivir sin un estilo de vida muy estresante, el tipo que necesita llevar una vida tranquila y apacible y el tipo que tiene la capacidad para pasarla perfectamente bien con o sin stress.
Algunos investigadores describen al stress como un estado humano perfectamente normal y dicen que durante las situaciones felices y tristes el cuerpo se somete a diversos grados de stress. Para funcionar bien, el cuerpo tiene que someterse a cierta tensión y esfuerzo, ya que lo que no se usa, termina por atrofiarse. El stress tiene dos variables psicológicas que determinan el daño que puede llegar a provocar: la previsibilidad y el control. El dolor previsible es menos estresante porque la persona sabe bien cuándo debe relajarse. Estos períodos de relajación aíslan al individuo de los efectos dañinos del stress. Cuando una persona no tiene ningún dolor que le sirva de advertencia, entra en un estado de stress constante que sin duda alguna puede provocar alguna enfermedad. El control, de los estresantes ambientales juega un papel importante en el efecto del stress. Si la persona puede controlar los eventos dolorosos, entonces puede aislarse del stress dañino. Esto es efectivo sólo si la persona recibe señales de que la respuesta con la que manejó el stress tuvo éxito en cuanto a no dejar que el estresante se saliera de control.

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Esto puede explicar por qué el stress malo es dañino y el stress bueno no. Generalmente el stress bueno se planea y controla, mientras que el stress malo llega sin advertencia y no puede controlarse. El primer paso y el más importante en el manejo del stress, es reconocerlo como un fenómeno natural de la vida. Las cifras médicas hablan de que entre un 50% y 70% de las enfermedades, tiene su origen en el stress. La enfermedad es un efecto del stress cuando éste ha sido muy prolongado. Los efectos a corto plazo son presión sanguínea elevada, frecuencia cardiaca acelerada, pérdida de apetito o, al contrario, ansiedad por comer. El stress también altera la actividad cerebral de un apersona y su equilibrio hormonal. Por supuesto, el sistema inmunológico cae y somos puerta abierta para todo tipo de infecciones. El stress también tiene efectos reflejos y se pueden notar en la caída del cabello, en la aparición de úlceras estomacales o en úlceras de la epidermis y en forma de vitiligo. Como vemos, el stress puede ser un enemigo o un aliado. Simplemente hay que estudiar su origen. Si es stress bueno, bienvenido, pero si stress malo, hay que aprender a controlarlo, relajándonos cada ciertos períodos para que no nos gane terreno.


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