Probablente, a quién no sea un experto en la vida y la obra de Charles Darwin, el nombre de ‘Beagle’ no le resultará conocido, pero, si decimos que se trata del barco en el que el científico realizó su viaje a las Islas Galápagos e hizo, además, escala en muchos otros puntos, casi todo el mundo sabrá de qué estamos hablando.

Charles Darwin ya anciano
Darwin se embarcó en el ‘Beagle’ en diciembre de 1831, en un viaje cartográfico en el que iba como invitado –por mediación del botánico John Henslow- y que se calculaba que duraría dos años. Pero tardaron cinco en regresar, ya que arribó de nuevo a Gran Bretaña en 1836. Al mando del navío iba el capitán Robert Fitzroy, que –de modo irónico- era un creacionista confeso. Durante las distintas escalas, mientras el capitán y los restantes cartógrafos recorrían la zona, Darwin hacía lo propio realizando sus observaciones.
Todo ello permitió al científico conocer un sin fin de especies, ecosistemas y fósiles diferentes a los europeos y totalmente desconocidas en el viejo continente. De vez en cuando, enviaba a Henslow algunos especimenes que éste presentaba en la Sociedad de Ciencias británica, con el consiguiente revuelo.
Darwin, tras todas estas observaciones, vino a preguntarse algo similar a esto: teniendo en cuenta que todos los animales del mundo están emparentados, cómo forman grupos, cómo se distribuyen geográficamente y cómo cambian –aunque no sea mucho- de un sitio a otro, resulta muy difícil concebirlos como especies fijas.
Por otra parte, durante el viaje, había podido comprobar in situ que las especies más capaces de adaptarse al ecosistema sobrevivían, mientras que las menos adaptativas desaparecían, y que las variaciones que las especies iban sufriendo para adaptarse al medio se transmitían a la descendencia.

El HMS Beagle
De todo ello, el científico inglés dedujo su tesis de la ’selección natural’ y, de ésta, la teoría de que –si este proceso se cumple con intensidad suficiente y durante bastante tiempo- acarrea al final cambios muy importantes en una población que, probablemente, culminarán haciendo aparecer una nueva especie.
No obstante, contra lo que pudiera pensarse, Darwin no expuso sus teorías nada más llegar a Inglaterra. Sí escribió dos obras sobre ellas, pero no llegó a publicarlas. Quizá la respuesta de la comunidad científica a las muestras que iba enviando le hizo pensar que sus ideas no serían comprendidas y que provocarían un escándalo –como así sucedería-, por lo que prefirió centrarse en otras investigaciones.
Fotos: Darwin: Trochemys en Wikipedia | HMS Beagle: Poppy en Wikimedia

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1 Comentario en “El viaje a bordo del ‘Beagle’”
o q resumen tan completo me encanto
grasias