¿En qué consiste el Renting?
Hasta hace no muchos años, quién deseaba adquirir un bien lo pagaba al contado de sus ahorros o, como mucho, solicitaba una hipoteca –si se trataba de una vivienda- o un crédito personal – si era otro tipo de producto-. Sin embargo, hoy en dÃa, las alternativas para hacerlo se han diversificado y nuevos términos han entrado en nuestras vidas: leasing, renting, alquiler con opción a compra o lÃneas de crédito son algunos productos financieros de los que actualmente se habla mucho.

El renting se utiliza, sobre todo, en el mercado del automóvil
Uno de los más peculiares es el citado renting, que realmente no es una compra sino un alquiler que se utiliza para disfrutar de diferentes bienes pero, sobre todo, en el mercado del automóvil.
Destinado tanto a empresas como a particulares, podrÃa definirse como un contrato de alquiler a largo plazo mediante el que la sociedad de renting compra el coche que hemos elegido y lo pone a nuestra disposición a cambio de una cuota fija mensual listo para circular.
Y decimos esto último porque el usuario no tiene que hacer frente a ninguno de los gastos habituales que genera la propiedad de un automóvil. Los impuestos, el seguro o las reparaciones son pagados por la entidad de renting. Tan sólo debe llenar el depósito de gasolina.
A primera vista, puede parecer un negocio redondo pero no lo es tanto. A cambio de todas estas comodidades, la cuota mensual que debemos abonar en muy superior a la que pagarÃamos si comprásemos el coche a plazos. En algunos casos, resulta incluso abusiva.
No obstante, la adquisición mediante esta forma financiera nos permite la tranquilidad de saber que vamos a pagar lo mismo por el coche el primer mes y el último que disfrutemos de él, al margen de las averÃas que pueda tener.
Una vez finalizado el contrato, existen tres posibilidades: comprar el vehÃculo pagando el valor residual previamente pactado con la sociedad de renting, firmar un nuevo contrato sustituyendo el coche por otro nuevo o, sencillamente, devolverlo.
Se trata de una figura financiera muy usada por las empresas y algunos profesionales liberales. La causa es muy sencilla: tiene beneficios fiscales, ya que las cuotas mensuales de renting son gastos deducibles a la hora de pagar a Hacienda, algo que no sucede con los particulares.
Por tanto, nos encontramos ante un modo de poseer un vehÃculo que, en función de las circunstancias personales de cada uno, puede resultarnos interesante o, por el contrario, menos ventajosa que el más tradicional crédito.
Fuente: Autocity.
Foto: Digo_Souza en Flickr.
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