Los costes que tiene una empresa son fundamentales para la toma de decisiones de la misma. Entendemos con este término lo que le cuesta a la empresa los productos que posteriormente vende y el gasto que le suponen los distintos departamentos que la componen.
A la parte de la contabilidad que se encarga de calcular estos costes se la denomina ‘contabilidad analítica’ y difiere de la contabilidad general, aunque debe estar estrechamente vinculada a ella, pues la primera, al no estar sujeta a la legislación mercantil y ser de uso interno, es mucho más real que la segunda.

En una empresa de construcción, las materias primas, como los ladrillos, serán un coste variable
Algunas de las decisiones estratégicas que nos ayudará a tomar la contabilidad analítica o de costes son éstas: Eliminación o potenciación de productos; fijación de precios de venta (para ellos, además, deben tenerse presentes los precios de la competencia y las expectativas de los clientes potenciales); fijación de descuentos para grandes clientes o pedidos especiales; o subcontratación de determinados trabajos, cuando nuestros costes por ellos superen a los de otras empresas a las que podemos contratar.
Por otra parte, nuestros costes pueden clasificarse de distintas formas en función del tipo de cálculo que queramos efectuar. Las principales son: costes fijos, variables, semifijos o semivariables; costes asignables o no asignables; y costes históricos o costes previstos.
Los costes serán variables o fijos según su relación con el volumen de actividad de la empresa. Los primeros aumentan proporcionalmente cuanto mayor sea esta actividad y los ingresos del negocio y disminuyen cuando éstos sean menores (ejemplos de ellos son las materias primas de fabricación, la energía consumida, etc). Los fijos, por su parte, son independientes del nivel de actividad o los ingresos de la empresa (alquiler de local, impuestos,etc). Los gastos semifijos o semivariables son aquellos que tienen un mínimo fijo, al que se añade un componente variable: por ejemplo, la luz.

El alquiler de oficina es un ejemplo de coste fijo
Por su parte, llamamos costes asignables a aquellos que pueden identificarse claramente con un producto o servicio concreto. Por ejemplo, en el caso de un abogado que se desplaza a defender a un cliente en un juicio, serán asignables la gasolina que utiliza para llegar al juzgado, el tiempo que dura la sesión o los gastos que ha conllevado obtener documentación de ese defendido. Por el contrario, los costes no asignables serán los que no se pueden imputar directamente a ese servicio: por ejemplo, la cuota que se paga al Colegio de Abogados.
Por último, como su propio nombre indica, los costes históricos son los que se han tenido en el pasado y que ayudan a calcular los costes previstos o del siguiente periodo contable.
En próximas entregas, continuaremos analizando los costes y los distintos sistemas de calcularlos que nos ofrece la contabilidad analítica.
Fotos: Ladrillos: Achim Hering en Wikimedia | Oficina: Staeiou en Wikimedia

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5 Comentarios en “La contabilidad analítica o de costes”
solos quiero apernder de contabilidad y quieria q si untedes me lo pueden dar ya q me interesa ucho la contabilidadquisiera esprender cosa nuevas y gracias pòr su conpersion adios
espero algunas niticias si miaceptan en este curso si no me loinforman es mensejes bye
Hola Teresa,
en la página de Comisiones Obreras de Canarias te ofrecen gratuitamente un curso que está muy bien en formato PDF. Aquí te dejamos el enlace:
http://www.ccoosanidadcanarias.com/CURSOS/CURSO_AVANZADO_CONTABILIDAD.pdf
Espero que te sirva.
[...] la anterior entrega de estos ‘apuntes’, hablábamos de la contabilidad de costes o analítica, es decir, aquella que nos permite saber cuánto nos cuesta cada producto que fabricamos o [...]
quiero seguir leyendo….¿donde está el resto?
saludos
Rodrigo Castro
Santiago de Chile
me gustaria checar bien sobre los balances generales y estado de resultado incluyendo lo que es una contabilidad analitica