La gran mayoría de las personas somos “atacadas” a cierta edad por un enemigo común. Este inoportuno invasor suele vestir de blanco y presentarse un buen día de buenas a primeras o bien se escabulle y espera agazapado antes de hacerse visible, cuando ya nada podemos hacer para evitarlo. Lo peor del caso es que nosotros siempre somos los últimos en enterarnos y son nuestros familiares y amigos los que nos dan la voz de alarma. Te han salido canas nos dicen. En efecto, el siempre temido proceso de encanecimiento del cabello llega antes o después pero es prácticamente inevitable y signo inequívoco del paso del tiempo por nosotros. Frases que aluden a las canas como sinónimo de sabiduría e inteligencia no son más que pura retórica y bien sabemos que no podemos suscribirlas. Simplemente se trata de uno de los símbolos del proceso de envejecimiento y punto.
Se trata de un proceso irreversible y de carácter hereditario en cuanto al tiempo en que aparecerá y las zonas que cubrirá. Se sabe que este proceso ataca antes a los integrantes de las razas blancas y asiáticas que ya a los 30 años de edad presentan canas en sus cabezas. Por el contrario, la raza negra es la que más tarda en mostrar su lado blanco y en ellos apenas aparecen a los 45 años de edad en promedio cuando aparecen. Por otra parte no están descartados los procesos de stress y de angustia como detonantes para que las canas inicien su ofensiva.

Imagen tomada de Flickr por Quino para los amigos
La canicie es un conjunto de procesos fisiológicos en los que intervienen proteínas, enzimas y genes y en el que el mecanismo biológico encargado de ponerle pigmento al cabello, deja de funcionar correctamente y el tinte natural del cabello comienza a perderse. Este proceso de “desactivación” viene a coincidir con otras “caídas” en el ser humano, sobre todo si hablamos a nivel hormonal en el escenario en el que el hombre ve decrecer su producción natural de testosterona y la mujer también afronta la perimenopausia, luego de que ambos pasaran por momentos de bonanza fisiológica en la adolescencia y temprana juventud. Cuando de cabellos se trata, la mano no viene distinta y basta con tener en mente el hecho de que la gran mayoría de los niños presenta los cabellos finos y claros al inicio de su vida.
Con el correr de los años y ya entrando en la adolescencia, el cabello de estos se oscurece y se torna más grueso manteniéndose así hasta que llega la madurez en que empieza a perder fuerza y color. De hecho, viene a ser un mito aquel dicho popular que reza que el que tienen canas no se queda calvo. Lo cierto que al tiempo que salen las canas, el cabello se torna más débil y por tanto susceptible a caída. La sustancia que decrece en este contexto es la melanina que como sabemos es la encargada de ponerle color a nuestra piel y cabello. Son los melanocitos los que se encuentran en el cuero cabelludo y los que dejan de funcionar de manera gradual.
Los patrones de canicie varían de persona a persona dependiendo de factores hereditarios pero casi siempre comienzan a aparecer en la zona temporal, cerca de las sienes. Luego puede manifestarse en la zona de la coronilla hasta llegar a colonizar toda la cabeza. La canicie puede extenderse también a la barba, el bigote y los vellos corporales del pecho, la axila e incluso las áreas genitales. Los factores hereditarios también están presentes en la canicie precoz que suele aparecer antes de los veinte años de edad. Sin embargo, este tipo de canicies también pueden ser síntoma de un proceso subyacente más complejo como una anemia, sobre todo con un estrecho vínculo a la deficiencia de vitamina B12. También pueden aparecer canas debido a un hipotiroidismo subyacente. Otro patrón anormal de canicie es la llamada poliosis en la que sólo una porción o mechón de cabello se tiñe de blanco contrastando con el resto de la cabellera. Aquí también están presentes los factores hereditarios.
Por otra parte, los estudios sugieren que otros factores externos pueden intervenir en la aparición de las primeras canas como un fuerte proceso de stress o de presión en el entorno. No es raro ver personas que presentan un familia grave o una situación dramática, vean encanecido su cabello en muy pocas semanas. Otros estudios también han sugerido la relación del tabaquismo con las canas al encontrarse cuatro veces más personas con canas prematuras entre los fumadores.

Imagen tomada de Flickr por sea jackal
Los últimos estudios apuntan a que la causa de la aparición de las canas es la ausencia de una proteína específica llamada TRP-2. Según esta teoría, los melanocitos no desaparecerían por completo sino que pasado cierto umbral de pérdida, el cabello entraría en fase de encanecimiento. Estas investigaciones apuntan a buscar la forma de prevenir el encanecimiento en base a algún producto tópico para la superficie del cuero cabelludo que es donde se encuentran los bulbos pilosos, donde a su vez se encuentran los melanocitos y la proteína TRP-2. Mientras tanto, la única solución la proveen los tintes de cabello. La gama de productos que tiñen el cabello es amplia y se recomienda irlos adoptando paulatinamente conforme se vayan presentando las canas. Por ejemplo, para las primeras apariciones, los dermatólogos recomiendan utilizar los champús para cabellos grises o tintes semi permanentes, ya que son más suaves y no penetran en la cutícula del cabello, desapareciendo luego de 4 o 6 lavados sin alterar el color natural del cabello.
Recién cuando las canas ocupan el 50 % de la cabellera se recomienda el uso de los tintes permanentes. Estos son más fuertes y logran penetrar la cutícula del cabello, permaneciendo más tiempo. En la actualidad, los tintes son de mejor calidad que los iniciales y presentan vitaminas, proteínas, aceites y filtros solares que protegen el cabello durante el proceso químico, sin embargo es mejor descartar que se pueda presentar alguna reacción alérgica. Esto se hace untando un poco del tinte en la muñeca y observar si en las siguientes 24 horas aparece alguna reacción alérgica.


Añadir a Del.Icio.Us




Comentarios de “Las canas”
Aun no se han realizado comentarios.