La Iglesia católica romana se enfrentó a partir de del siglo XI a una serie de conflictos políticos y sociales a lo largo y ancho de Europa que desafiaban su poder absoluto pero que también y más importante, exigían un iglesia mas coherente con sus practicas y dogmas a la vez que más tolerante y sencilla.
La palabra herejía deriva del griego “hairesis” nombre formado a partir del verbo “haireomai” que significa “elegir”. Pero en la raíz de la palabra, herejía significa optar de forma consciente por unas creencias y reafirmarse en estas tras invitar al hereje a retractarse de ellas. Por ello, los herejes eran considerados como las mayores amenazas para la Iglesia en una época donde parecían reproducirse por doquier estas figuras. Tiempo después, la palabra herejía sería considerada como un sistema de creencias incorrectas.
Las herejías y movimientos más importantes de esta época fueron:
Los cátaros, que con diferentes denominaciones, se extendieron principalmente por el sur de Francia (Languedoc) y el norte de Italia. Las primeras comunidades. Aparecieron a partir de los siglos XI-XII y arraigaron considerablemente entre la población a pesar ser una minoria religiosa desarrollando una gran influencia entre los diversos estratos de la sociedad occitana.
Los lolardos, formaron en sus origenes cofradías que se encargaban de cuidar a enfermos durante el transcuros de epidemias. El nombre proviene del término holandés “lullen”, que significa “canturrearen voz baja», en alusión a sus salmos. Desde Alemania a los Países Bajos se expandieron hacia Inglaterra, donde John Wyclif los organizó como un grupo organizado que sería proscrito en el concilio de 1414-1418.
Los valdenses, fueron formados a finales del siglo XII por Pedro Valdo. Fundó un movimiento espiritual, que paso a ser conocido etrne la población como los “valdenses” y también como los pobres de Lyon. Los valdenses enfatizaban el respeto por el evangelio y la imitación de las constumbres relatadas en estos sobre los apóstoles. Vivian, al igual que los cátaros, de forma muy humilde. Se caracterizaban por fomentar la libertad de predicación. Se expandieron a lo largo de la Provenza, el Largue doc y la Lorena
Los espirtuales, más concretamente, los franciscanos espirituales eran una corriente extrema dentro de la orden franciscana que preconizaba desde finales del siglo XIII el retorno a la idea de pobreza absoluta propugno el fundador de la orden, san Francisco de Asis. Los espirituales se enfrearon con el papa Juan XXII, que denunciaron como hereje, lo cual provocó la consiguiente condena de estos en 1318. El movimiento de los espirituales fue posteriormente prolongado por los fraticelli.
Los husitas, fueron un grupo disidente que se dio a inicios del siglo XV en Bohemia. Exigia al igual que los valdenses, la libertad de predicación y la comunión bajo las dos especies, el pan y el vino. El movimiento era encabezado por Juan Hus, un discípulo de John Wyclif
Hus fue ejecutado en 1415 pero posteriormente, en la década de 1420 sus seguidores se impusieron frente al emperador católico. Los seguidores más radicales de serían posteriormente derrotados en 1434.
Los bogomilios, eran seguidores de un predicador disidente del sigloX, Bogomilo. Los bogomilos pasarían a ser conocidos como los herejes del reino búlgaro y del Imperio bizantino. Sus doctrinales son muy similars a las del catarismo occidental. Se les sometió a persecuciones esporádicas y, mas tarde, tras la ocupación turca del siglo XV una minoría de Bulgaria escapó a Ucrania y Rusia.
La mayoría de los grupos mencionados se caracterizaban por la crítica de los tremendos abusos eclesiásticos. Los abusos que todos conocemos, como la obligación de pago de diezmos a los ya empobrecidos campesinos, la utilización de vergonzosas indulgencias que prometían la salvación a cambio de dinero no son nada con las exigencias que el Papa Gregorio VII solicitaba para sí, como si de una divinidad viviente se tratara.
Entre la correspondencia de Gregorio VII, los historiadores encontraron una “pequeña” lista con sus exigencias:
“Nadie puede juzgar al Papa, La Iglesia romana nunca se ha equivocado y nunca se equivocará hasta el fin de los tiempos, la Iglesia romana fue fundad sólo por Cristo, sólo el Papa puede destituir y restituir a obispos en su cargo, sólo él puede trasladar obispos, sólo él puede convocar concilios generales y sancionar derecho canónico, sólo él puede revisar sus propios juicios, sólo él puede llevar las insignias imperiales; puede deponer emperadores; puede liberar a individuos de su vasallaje; todos los príncipaes deben besarle los pies”.
Antes tales exigencias, no es de extrañar que además de las turbulencias populares que se sucedieron durante esta época, estas turbulencias también alcanzaran a príncipes y emperadores.
Quizás la herejía medieval más importante y sobre la que más se ha escrito es la herejí cátara. A pesar de hallarse tan radicalmente enfrentadas, las dos iglesias, cátara y católica, eran cristianas. Una corriente historiográfica del siglo pasado ponía en duda el carácter cristiano del catarismo y pretendió vincularlo a influencias orientales, puesto que el catarismo la antigua creencia gnostica y maniquea de que la carne tenía un origen demoníaco.
A diferencias de lo que la Iglesia estableció como principio único del catolicismo —«Un solo Dios, padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra», (concilio de Nicea del año 325), el catarismo por otro lado, establecia la existencia de dos principios originarios, opuestos e irreconciliables.
Un libro ritual cátaro, que aún se conserva hoy día en la biblioteca del Trinity College de Dublin, explica: “Daros cuenta de hasta qué punto las palabras de Cristo contradicen a la maligna Iglesia romana. No sólo no es perseguida, ni por el bien ni por la justicia que deberían habitar en su interior; al contrario, es ella quien persigue y ma-ta a todos cuantos se oponen a sus pecados y a sus prevaricaciones. Y no huye de ciudad en ciudad, sino que señorea sobre las ciudades y los pueblos y las provincias, y se asienta con toda grandeza en las pompas”.
Las mujeres cátaras tuvieron un protagonismo que llama especialmente la atención. Un estudio basado en los registros de la Inquisición, establecía que, de 719 ministros cátaros de la comarca del Sabartés citados entre 1245-1246, 318 eran mujeres: un 45 por ciento. No hace falta hacer referencias con el número de mujeres existentes en la actualidad en la jerarquía vaticana y el papel de la mujer en muchos de los ámbitos de decisión de la Iglesia católica..
La actuación sistemática y extremadamente cruel de la Inquisición, formada principalmente por las nuevas ordenes de frailes predicadores o dominicos acabó no solo físicamente con gran número de miembros de la Iglesia sino, aún más importante todavía, con el tejido social en el que sustentaban el catarismo. El fin tuvo lugar a fines de la década de 1320 en el sur de Francia mientras que en el norte de Italia ocurrió a comienzos del siglo XV. El último bastión del catarismo, Bosnia, se deshizo tras la invasión de los turcos a mediados del siglo XV.
La cronología básica del conflicto cátaro o albigense puede resumirse como sigue:
1167. Concilio cátaro en Saint-Félix (Languedoc). La primera de las manifestacioones públicas de la Iglesia cátara.
1209. Inicio de la cruzada contra los albigenses, dirigida por el legado Arnaud Amaury y Simón de Montfort.
1213. Pedro el Católico, rey aragonés, soberano de las tierras occitanas, muere en la batalla de Muret.
1233. El papa Gregorio IX funda el tribunal de la Inquisición para coordinar la persecución de los cátaros.
1244. Rendición del castillo de Montsegur, refugio de un grupo de cátaros. Serían quemados en la hoguera.
1321. Muere en la hoguera, en Vilarroja Termenés, Guilhem Bell-basta, el último cátaro conocido del Languedoc.
FUENTES GRAFICAS: WikiCommons


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