Aunque existen muchas leyendas al respecto, casi todos estaremos de acuerdo en que las sirenas –seres marinos, mitad mujer, mitad pez- no existen. Por tanto y al decir de algunos, lo más parecido a ellas -y no por su belleza- que podemos encontrarnos en los océanos son los sirenios, así llamados porque, supuestamente, se parecen a aquellos seres mitológicos, sobre todo en el momento en que amamantan a sus crías.
Han sido muchas las ocasiones en que se han relacionado las sirenas y esta especie. Y se justifica en el hecho de que sus mamas se encuentran prácticamente en el mismo sitio que las de la mujer y que sus ojos se hallan en la parte frontal de la cara, como los de los humanos, lo que hace que, a largas distancias, pueda darse confusión. Desde escritos griegos, pasando por Cristóbal Colón, hasta llegar a Julio Verne, todos han aludido a ello.

Un ejemplar de la familia de los dugónguidos
También llamadas ‘vacas marinas’ o dugongo –palabra tagala que significa ’señora del mar’-, son mamíferos de mar, emparentados con los elefantes, y su aspecto externo es similar a las focas, aunque nada tienen que ver con ellas, pues los sirenios son animales totalmente marinos y nunca abandonan el agua. Además, son los únicos mamíferos herbívoros que se encuentran en los mares (las focas son carnívoras).
Se trata de una especie grande y pesada, de lentos movimientos, y que habita en aguas tropicales. Su tamaño oscila entre los dos y los cuatro metros de longitud y entre los doscientos cincuenta y los mil quinientos kilos de peso. Su cabeza termina en un morro obtuso en el que presentan vibrisas –pelos dotados de sensibilidad táctil- y su cerebro es uno de los más pequeños dentro de los mamíferos: unos trescientos gramos.
Se trata de animales pacíficos y ello ha provocado que hace unos años se hallasen en peligro de extinción, por lo que hoy son animales protegidos. Su piel y su carne los hacían especialmente atractivos.
Pese a ser herbívoros, los sirénidos son animales voraces. Se pasan comiendo unas ocho horas diarias y necesitan en torno a sesenta kilogramos de alimento por día. Éste se limita a algas y otras plantas acuáticas, aunque, a veces, toman hojas de árboles que se encuentran a la orilla.

Sirénidos de la familia de los manatíes
En la actualidad, tan sólo existen cuatro tipos de esta especie, divididos en dos familias: los dugónguidos y los triquéquidos o manatíes, que agrupan en tres especies: el del Caribe, el africano y el amazónico. La diferencia fundamental entre unos y otros reside en que los dugónguidos tienen cola bífida.
En cualquier caso y aunque nada tengan que ver con las míticas sirenas -no acabamos de verles el parecido-, no cabe duda de que se trata de un interesante y curioso animal.
Fotos: Dugónguido: Julius 86 en Wikipedia | Manatíes: Shizao en Wikipedia

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2 Comentarios en “Los sirenios, o ¿existen de verdad las sirenas?”
si existen las sirenas!!!
nunca lo habia visto pero es bonito